Era una mañana de otoño, en un
pequeño pueblito de un país, un labrador se levantaba temprano para ir como
cada día a cultivar cuidar sus campos,
tomo su desayuno una comida consistente
se tomo su café eso si acompañado de un buen copazo de orujo gallego
para poder aguantar el frio de la mañana, cogió todos su utensilios se dirigió hacia su campo. Estaba ya
trabajando sus tierras cuando por casualidad se encontró una roca que
desconocía, nunca antes la había visto, la cogió entre sus manos se la echo al zurrón, no le dio más
importancia ni se entretuvo mucho en mirarla ya que tenía mucha faena por
delante y poco tiempo para realizarla. Cuando ya había finalizado su jornada de
muchas horas os lo puedo asegurar se dirigió hacia el pueblo y como todas las
tardes antes de irse a su casa a cenar para acostarse, se dirigía a la taberna
a tomas unas copas en compañía de sus vecinos del pueblo. Estando ya en la
taberna con la soltura que dan 4 copas
recordó la piedra que había encontrado y la puso sobre la barra del bar,
rápidamente se arremolinaron todos los vecinos que en ese momento estaban en el lugar, uno decía esto es oro,
otro decía plata tiene que ser, algunos más imaginativos decían que podía ser
un trozo de estrella que dé el cielo había caído, no se ponían de acuerdo pero
entre risas y copas continuaban divirtiéndose alrededor de la roca. Uno de los
vecinos, el menos apreciado por sus vecinos ya que era el informador oficial de los altos cargos del
pueblo, salió sigiloso de la taberna y rápidamente se dirigió a la casa del
alcalde, del cura y del médico a contar lo que en la taberna estaba sucediendo,
no tardaron ni cinco minutos en presentarse estos tres mandamases del pueblo en
la taberna a ver la dichosa piedra, el cura rápidamente la tomo entre sus manos
y dijo, no sé de qué material estará
creada esta piedra pero creo que nos hará ricos si hay mas como esta en el
campo. Le llego el turno de la opinión del médico que como había estado en la
universidad ya tenía que saber de todo y comento con voz profunda, esta piedra está
compuesta de minerales muy valiosos que millones pueden costar. Entonces el
alcalde que estaba esperando los resultados de de las palabras de sus dos máximos consejeros comento, si realmente esta roca
nos puede hacer ricos tenemos que comenzar a trabajar, tomo el teléfono de la
taberna que junto con el de el ayuntamiento era el único teléfono que había en
el pueblo y al cuartelillo de la guardia civil realizo una llamada, en la misma
taberna cogió un papel en blanco y escribió un bando por el que expropiaba las
tierras al campesino y le quitaba la piedra y como testigos de aquel bando
firmaron el médico y el cura, el
campesino se enfado mucho y hacia el alcalde se fue con un gesto de ir a
romperle la cara, pero rápidamente se lo evitaron entre todos los vecinos del
pueblo, llego la guardia civil, acordono el campo y al campesino por intento de
agresión a la autoridad se lo llevaron a pasar la noche al cuartelillo.
A la mañana siguiente cuando ya lo
soltaron el campesino iba caminando por las calles de su pueblo y veía una
sonrisa en todos los vecinos mayor de lo habitual, todos estaban comentando la
cantidad de dinero que iban a recibir y lo que se comprarían con dicho dinero,
el campesino no daba crédito a lo que escuchaba ya que si realmente había algo
importante esta en sus tierras y no era otra cosa que su cosecha que si no la
cuidaba pronto la iba a perder, a el no le importaban las rocas que millones
podían costar, a él le importaban sus plantas que esas si le darían dinero de
verdad, como habían hecho durante toda su vida.
El alcalde, el médico y el cura
enviaron la roca a analizar a un prestigioso laboratorio para que les indicara
que tipo de mineral era y por cuantos millones lo podrían vender.
Pasaron los meses y los análisis no acababan de llegar pero
toso el pueblo continuaba echando cuentas de la parte de dinero que les tocaría
cuando comenzaran a vender el famoso mineral, pero el labrador cada día estaba más
triste, se acercaba a sus tierras y por su rostro comenzaban a desfilar una
tras otra lagrimas de impotencia, de rabia y de desesperación, al contemplar
como su campo se iba muriendo, como su cosecha a la que el mimaba día estaba
comenzando a marchitarse por falta de agua, como las malas hierbas estaban
comenzando a colonizar todo su campo, como las plagas de insectos estaban
comenzando a devorar todo lo que aun vivía.
Por fin llego la carta del
laboratorio con los deseados y codiciados informes sobre la roca que le
labrador había encontrado, el alcalde organizo una gran fiesta en la plaza del
pueblo para delante de todos los vecinos abrir la carta que les haría ricos,
todos acudieron con sus mejores galas, bueno todos no, el campesino se quedo en
su casa pensando que sus tierras jamás volverían a ser suyas.
El alcalde abrió el sobre y un
gesto de desesperación recorrió su cara, el informe indicaba que no se trataba
de ningún tipo de piedra valiosa, que solo había sido un capricho de la
naturaleza que había mezclado varios tipos de tierra y minerales para generar
dicha roca pero que ninguno de esos minerales tenía un valor económico.
El alcalde disolvió rápidamente su
fiesta y realizo n escrito por el que se le devolvían todas las tierras al
bueno del labrador, la emoción recorrió todo su cuerpo y el campesino no espero
al día siguiente y ese mismo día se fue de nuevo a sus campos para poder
continuar con su vida que no era otra que amar a sus cosechas.
Varios años después se descubrió que
el laboratorio había cometido un error al realizar los análisis y que realmente
la roca que había en el campo era muy valiosa económicamente.
Moraleja:
No es más feliz el que sueña con
tener grandes riquezas sino el que aprende a vivir con las cosas que posee.
Un fuerte abrazo para todos, Santiastur
2012
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